Las historias y sus nidos

BY MARTHA ZEIN

Aquella mañana el Blue Sea no salió del puerto, dejando en tierra a todos los pasajeros que habían comprado billete hacia Atenas, entre ellos a Bego y a Marta. El GoOn estaba amarrado a su lado con cuatro cabos a tierra. El viento dibujaba ante todos los habitantes de Amorgós unos invisibles barrotes que una semana después aún nos retienen. El velero sigue moviéndose, atado al muelle como un globo al dedo de un niño.

Llevamos seis días en una isla de cincuenta kilómetros de largo en medio del Egeo. Cuanto más pequeño es el territorio más largos son los kilómetros. El viento es capaz de hacer que las olas huyan de la costa. Las rachas dibujan flequillos blancos en el azul. No hay jornada en la que no nazca un encuentro, un pensamiento, una relación… es decir, una historia.

monasterio

Historia nº 1. El monasterio del viento, el monasterio del agua.

En una de las laderas rocosas esta isla, quizá hace 3000 años, los seres humanos convirtieron una fuente en un lugar sagrado. El agua sigue brotando en el mismo lugar pero la humanidad fue cambiando el culto: sobre él construyeron un templo dedicado a Apolo, luego un monasterio dedicado a San Jorge Valsamitis en el que hoy habita una monja ortodoxa, Ireni. Tiene piel de porcelana. Tras la visita nos invita a un vino dulce y unas pastas. El lugar transmite paz. Hay flores en el jardín, visillos en las ventanas, iconos bizantinos en las paredes pintados por ella.

Esa misma mañana subimos al monasterio de Chozoviotissa, levantado en uno de los cortados de la costa. El edificio de ocho plantas crece lamiendo el acantilado, a cinco metros de la pared. Para acceder a él hay que subir más de 300 escalones. El resultado es una especie de nido de águila enorme, blanco, colgando de la montaña desnuda. A sus pies, en vertical, el mar; a su alrededor, inmensas pizarras. Tras la visita nos invitan a un vino dulce. La ventana del comedor, la más grande del edificio, pende en medio de la nada. El viento empuja los cristales. Sobre la fila de retratos de los popes se muestran los retratos de los héroes de la guerra de la independencia. Allí todo resuena a victoria.

Por primera vez en este viaje he visto por separado al agua del viento.

laura

Historia nº 2. El arròs de peix también es azul.

Laura insiste: “Grecia es azul. Yo soy azul. La locura es azul. Si me dejaran cogería trozos de cielo y mar para moldear tu pelo, azul”. En días como estos pienso en las alas de las mariposas que emigran. No es fuerza ni es esfuerzo lo que les permite llegar a su destino sino las ganas de seguir vivas. ¿Ganas, voluntad, instinto, necesidad, memoria heredada? El acto de vivir, en fin, indica cómo volar y cuándo partir, todo lo demás son circunstancias. Mi hermano me regala un acertijo: “¿Tienes que sentirte bien para poder vivir bien o tienes que vivir bien para poder sentirte bien?”. Laura ha estado aquí, en el velero, la he visto volar poniéndose en pie como un mástil mientras escorábamos a estribor. Experimentaba esa suma: vivía bien y se sentía bien al mismo tiempo, nos acercábamos a Naxos en una navegación ligera, habíamos dejado atrás a los pescadores de Antiparos y todo parecía encontrar su sitio. Horas después, bajo un cielo tan limpio que parecía acrílico, brindábamos por Sebastiana, la abuela de Salvador.

Antes de que Sebastiana muriera enseñó a su nieto (Salvador) a hacer su arròs de peix. Ella y su marido (también llamado Salvador) eran pescadores y aquel su plato cotidiano. Tomate, cebolla, ajo, pimiento, aceite, sal, el arroz y el pescado más humilde que hubiera caído en sus redes aquel día, esos eran los ingredientes, no había más. Su reto era el mismo que para cualquier chef: lograr que el plato arrancara la alegría al paladar día tras día. Irremediablemente la clave debía estar en el proceso y no en los ingredientes. Así fue como descubrió los matices del sofrito, es decir cuándo y como mezclar los escasos frutos que daba su huerta. El sofrito de Sebastiana volvió a hacer milagros en la tripulación: ante ese humilde y sabio plato estábamos viviendo bien y nos sentíamos bien. Navegar es mucho más que arrancar rizos a la vela, bordear costas o lanzarse al agua sin tierra a la vista, sí.

global minotauro

Historia nº 3. Antes del viento fue la lluvia.

Bego y Marta subieron en Naxos y bajaron en Amorgos. Cuenta Hesíodo que Teseo abandonó a Ariadna (Hija de Minos, rey de Creta) dejándola dormida en Naxos, donde Dioniso la encontró y se casó con ella. Mi versión es otra. Para acabar con la tiranía de su padre y el monstruo que la alimentaba (personificado en el Minotauro), Ariadna entrega a Teseo el ovillo de un saber histórico y de una concepción del poder que implica ejercerlo “con”, no “sobre”, se trata del poder del implacable Eros encarnado por las diosas neolíticas. Juntos, Teseo y Ariadna consiguieron acabar con el monstruo. Lo siguiente era cambiar el gobierno de Creta. Y aquí comenzaron los problemas: tras la victoria, el arribista Teseo cambió de criterio y apostó por el estilo “indoeuropeo”, con carros alados, flechas e invasiones. En Naxos se quedó Ariadna, sin aquel que fue su aliado. Su opción fue celebrar la voluptuosa relación de Eros y Thanatos, una forma de entender la vida y el poder, el intercambio de roles, la muerte chiquita, el renacimiento… y todos esos rituales representados por las diosas llamadas “diones”.

Ese lugar, Naxos, ese punto de partida de Ariadna, el otro lado de la historia no contada, fue también donde Bego y Marta comenzaron su viaje. No sabían que su destino era Katapola, la ciudad baja (kato-polis) de la acrópolis, el que fue puerto de Minoa 2.000 años antes de nuestra era, en Amorgos. Minoa. Minotauro. Minoa, hasta aquí llegó el poder del rey Minos. Bego y Marta viajaron de Naxos a Minoa, es decir, del lugar del exilio de Ariadna a Minoa; volvieron de nuevo al lugar de influencia de Minos. Ellas, nuestras tripulantes, herederas de Ariadna como todas las mujeres, ellas, yo, dando vueltas a la historia. En aquellos días Carme Forcadell (máxima representante de la Asamblea Nacional Catalana) tomaba posesión de su cargo en el parlamento catalán y a continuación Junts per el si y Cup presentaban una propuesta de resolución en la que se proclama claramente el inicio del proceso de creación de la República catalana como estado independiente. Mantuvimos intensas conversaciones sobre los procesos independentistas de Cataluña y Euskadi, pues tienen relación con ambos territorios. El poder, la manera de ejercerlo, los gobiernos posibles, las sumas y las restas, las alianzas, Teseo y/o Ariadna…

Nos acercamos por primera vez a Minoa bajo la lluvia, era tan fuerte que apenas pudimos salir del coche. El poder de la lluvia tiene su propio ritmo, puede deshacer una montaña, comerse una civilización entera e incluso, cuando cesa, dejar que raíces, ramas y flores terminen sepultándola. Afirmo lo que pudo ser y no que no contaron los rapsodas: Ariadna tomó el poder de Minos y lo ejerció de otra manera. Antes del viento fue la lluvia.

vino caliente con clavo

Historia nº 4. La hermandad de los humildes.

Nos quedamos a solas con la isla. La tiranía del viento obliga a que permanezcamos más tiempo aquí. Un día sucede a otro. Las previsiones cambian. Cada día es un día más de presencia, un grado más de conciencia. Pateamos la isla, la carretera que une el puerto de Aegialis con el de Katapola (situados en los dos extremos de la isla) fue construida hace 20 años, hasta entonces los caminos eran de piedra y atravesaban crestas y laderas. A un lado y a otro, muros de pedra en sec. Establecemos vínculos instantáneos en los lugares más silenciosos. En Lagada Toni pide que le enseñan a tocar el bouzouki en una tasca y arranca así una inesperada fiesta. En Tholasia nos acercamos la única luz encendida, era una tienda de comestibles, tasca y único punto de encuentro de los escasos habitantes en invierno.

Pedimos un alcohol dulce que suele servirse en copas pequeñas: Rakomelo. El mesero exclamó su nombre en alto y su mujer entró en la cocina. Tardó un rato en regresar, lo que estaba preparando no estaba envasado, desde luego. Trajo dos vasos de raki caliente, miel y clavo. Media hora después establecíamos una animada conversación con el único feligrés del lugar, un ex marinero que había viajado por España 30 años atrás a bordo de un petrolero. Nos habló de mares encrespados encerrado en la cocina con el olor a gasoil levantándole interminables dolores de cabeza, de sus compañeros chilenos que le enseñaron a hablar español…

Cada vez que conversamos con un marinero griego habla de rutas insospechadas por el litoral del Mediterráneo español; en su caso iba de Melilla a Sant Carles de la Ràpita (Tarragona). En el calor de la conversación se interesó por la situación de nuestro país como quien pregunta por la salud de un familiar. Es habitual, cuando decimos que somos de “Hispanía”, l@s grieg@s sonríen, nos abrazan o dan palmadas en nuestros hombros o nos destruyen la mano de un apretón. Le decimos que hay 5 millones de parados, más si contamos a las personas que nunca alcanzaron un puesto de trabajo, las amas de casa y los excluidos de este tipo de estadísticas. Y a aquel hombre curtido se le humedecieron los ojos.

(!Cómo no va a doler un apretón de la mano con la que Anargiris parte las nueces!)

Historia nº 5. Hambre de sentido

En la recta final del viaje cada instante es una gota de miel. Volver, mirar hacia atrás, se dice en griego meta-fora. Estremezco. Navegar por Grecia implica perderse en la etimología de las palabras y lo que el lenguaje esconde.

El viento nos obliga a permanecer y nos detiene aquí. Aquí. Cada mañana asumimos que permaneceremos otro día más en Amorgós. La pequeña tasca de enfrente empieza a resultar familiar, ya tengo un rincón propio con sol en uno de los pequeños locales del puerto, saludo con simpatía a aquel tendero, a aquella señora, al anciano que se asoma al balcón que da precisamente a nuestra popa… Intuyo que las historias de amor comienzan así, deteniéndote por alguna razón un par de minutos más de lo esperado, frente a es@ desconocid@. La belleza retiene la mirada, también aquello que reconocemos y sin embargo nos resulta enigmático.

Me pregunto por cómo comienzan las historias en Grecia, el punto en el mapa en el que se escribieron las (primeras) historias que más han influido en Occidente. Abro la Odisea. Arranca así: “Dime, musa, del hábil varón que en su largo extravío, / tras haber arrasado el alcázar sagrado de Troya, / conoció las ciudades y el genio de innúmeras gentes”. Escribo en mi cuaderno “Todas empiezan por una letra. Creo que es la D” y comienzo a narrar principios de relatos. La D es un bello nido.

“Donde se posa tu boca / nazco…”

“Duermes, mis brazos se vuelven noche… ”

La D me devuelve a un lugar olvidado. Regreso. Regresar. Meta-fora. Escribo y rebaño imágenes sabiendo que en tierra serán otros los relatos. Las metáforas son espirales. En el rincón más cálido de Katapola abro el ordenador, es una ventana que me devuelve cada día al lugar del que partí. Caigo en el otro lado como una hoja lo hace del árbol, nunca en línea recta. Ayer, por ejemplo, Myrna me remitió a un artículo sobre la cartografía y la representación artística del mundo. En el artículo descubro a Hilma Al Klint y sus tierras incógnitas. Esta pintora sueca amaba las espirales. Levanto la vista, observo cómo el viento dibuja tirabuzones en el mar y me alegra no haber caído presa en uno de esos remolinos. Vuelvo al ordenador y me cuelo en “Fame di senso”, una exposición de Stefano Puddu que gracias a Internet aún puedo visitar.

¿Ha dicho “hambre de sentido”? !Voy! La primera imagen me da en la amura (a veces siento que mi boca es un velero que se tumba, sube y baja en el mar de emociones por las que navego). Veo remolinos de agua en el collage y me convierto en la fan inesperada (hace un año que sucedió el evento). Soy la 241.

El Amorgos en el que permanezco se mezcla con las tierras incógnitas y los paraísos de antaño. En breve estaré de vuelta. Ulises regresa a Itaca disfrazado de mendigo. El primero que le reconoce es su perro, Argos. Tras pensarle (en griego “noesis”, que es como lo describe Homero, equivale a “pensamiento”, una palabra ligada a su vez con el olfato, es decir, el perro le piensa con el olfato, no con la contemplación)… pues bien, tras pensar a Ulises los ojos de Argos se cierran para siempre. Homero escribió “Thanatos”, que también es una palabra llena de matices; equivale a voluptuosidad, deflación, depresión y muerte. Cae la tarde en Amorgós.

Pensar oliendo, el voluptuoso declive de la mirada…

remolino stefano

(Collage de Stefano Puddu, “Fame di senso”)

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s